Claroscuro Barroco

1590–1680

Uso radical de la luz y la sombra como fuerza narrativa dramática. El caravaggismo se propagó por toda Europa.

Óleo sobre lienzo con imprimaciones oscuras. Iluminación controlada en el estudio: fuente única de luz, alto contraste.

7 artistas42 colores

Caravaggio

1571–1610

Italiano

Revolucionario que pintaba directamente del natural con un claroscuro radical. Antepasado directo de la iluminación del cine negro.

Pintaba alla prima sobre imprimaciones pardo-rojizas oscuras. Una sola vela o ventana como fuente de luz.

Rembrandt van Rijn

1606–1669

Neerlandés

Maestro de la luz, la sombra y la psicología. Sus autorretratos tardíos son los más honestos de la historia del arte.

Empaste revolucionario en la obra tardía. Espátula y dedos. Tonalidad dorada por veladuras de amarillo de plomo-estaño.

Diego Velázquez

1599–1660

Español

Pintor de cámara de Felipe IV. Maestro de la verdad óptica: pintaba cómo se ven las cosas, no cómo son.

Lograba la ilusión del detalle con notablemente pocas pinceladas. Su técnica tardía influyó directamente en Manet.

Peter Paul Rubens

1577–1640

Flamenco

Energía monumental, carne, movimiento. La pintura de carnaciones más virtuosa de la historia del arte.

Imprimaciones de tono claro, pintura fluida y translúcida. Técnica de carnaciones: estrías de bermellón, venas azules, sombras frías.

Francisco de Zurbarán

1598–1664

Español

Pintor de monjes y visiones místicas. Sus blancos sobre blanco en telas son insuperados en la pintura occidental.

Maestro del tejido blanco en sombra: rango tonal extraordinario en un registro casi monocromo.

El Greco

1541–1614

Greco-español

Fusionó la tradición bizantina del icono con el color veneciano y la elongación manierista. Visiones extáticas sin parangón.

Verdes grisáceos fríos con carmín cálido y azul profundo: fusión bizantino-veneciana. Las figuras brillan desde dentro.

Bartolomé Esteban Murillo

1617–1682

Español

Pintor de madonas en foco suave y pilluelos callejeros. El artista más querido de Sevilla: tierno donde Zurbarán es austero.

Sfumato suave y atmosférico (estilo vaporoso). Más cálido y luminoso que la mayor parte del Barroco español. Dulce pero técnicamente magistral.