Oswaldo Guayasamín
1919–1999Ecuatoriano · Modernismo latinoamericano 1920–1980
Pintó manos. Manos enormes, deformadas y expresivas unidas a figuras de rostro hueco, a lo largo de una obra explícitamente dedicada a la violencia del siglo XX en América Latina y en todas partes.
La paleta de color de Oswaldo Guayasamín
Los colores reconstruidos para este artista, con el razonamiento de cada uno. Cada muestra es una interpretación de los materiales que la explican, no un color tomado de una sola obra. Cómo se hacen las paletas
Rojo de angustia
Rojo del sufrimiento y la revolución.
Material: Rojo de cadmio, bermellón
RGB(172, 32, 32)
Tierra andina
Marrón de la tierra andina y la piel indígena.
Material: Siena tostada, tierra de sombra natural, ocre amarillo
RGB(110, 74, 42)
Ocre de puño cerrado
Ocre cálido de las manos torturadas y expresivas.
Material: Ocre amarillo, amarillo de cadmio, siena tostada
RGB(201, 154, 80)
Negro de desesperación
Casi-negro de duelo y opresión.
Material: Negro de humo, tierra de sombra tostada
RGB(29, 20, 16)
Azul del cielo de Quito
Azul de cielo andino: esperanza sobre el sufrimiento.
Material: Azul de cobalto, azul cerúleo, blanco de plomo
RGB(58, 106, 154)
Blanco hueso (Guayasamín)
Blanco roto de hueso expuesto y ojos angustiados.
Material: Blanco de plomo, tierra de sombra natural, traza de ocre amarillo
RGB(211, 200, 184)
Pigmentos que usó: Bermellón · Rojo de cadmio · Ocre · Tierra de sombra · Siena · Amarillo de cadmio · Negro de humo · Azul cobalto · Azul cerúleo · Blanco de plomo
Formación
Ecuatoriano, de ascendencia kichwa por parte de padre, y pobre: vendía cuadros en la calle mientras estudiaba en la Escuela de Bellas Artes de Quito. Un viaje formativo por Sudamérica en 1945 y los encuentros con Orozco en México y con el Guernica de Picasso marcaron la dirección. Construyó una carrera a la vez internacional y políticamente comprometida, y dedicó décadas a la Capilla del Hombre de Quito, museo-monumento a los pueblos de América, terminado tras su muerte.
Técnica
Figuras angulosas y aplanadas con contorno negro grueso, construidas desde el facetado cubista y desde la escultura precolombina, pintadas al óleo sobre lienzo con una superficie seca, mate y trabajada. Guayasamín simplifica el cuerpo hasta sus elementos estructurales —manos, cráneo, costillas, boca— y elimina el escenario casi por completo, de modo que la figura interpela al espectador sin contexto. La pintura se aplica en planos planos con transiciones raspadas y rayadas, y el dibujo es deliberadamente áspero.
La paleta
Hueso, ceniza y sangre. Negro, blanco, gris azulado, ocre y un rojo o naranja abrasador usado con cuentagotas en el punto de máximo dolor. La gran serie —La Edad de la Ira— es casi monocroma durante largos tramos, con el color llegando como una herida. Usó también mucho azul en las obras posteriores, más tiernas, sobre su madre y sobre la infancia, donde esa misma figura simplificada porta una carga completamente distinta.
Legado
Es el artista ecuatoriano más reconocido internacionalmente y una de las figuras definitorias del modernismo latinoamericano comprometido, junto a los muralistas mexicanos. La Capilla del Hombre es uno de los pocos monumentos de la región concebidos por un artista como declaración completa y construidos a tal efecto. Entre sus retratados estuvieron Fidel Castro, Neruda y Mitterrand, y la alineación política que eso conllevó siempre ha formado parte de su recepción.
Por Pigmentoria · Publicado el · Paleta: reconstrucción interpretativa
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También en esta época
Trabajando al mismo tiempo
En otras partes del atlas, en otros movimientos y otros medios, estas eran las manos que trabajaban durante los mismos años.