Francisco de Zurbarán
1598–1664Español · Claroscuro Barroco 1590–1680
Pintó monjes, santos y un puñado de vasijas de cerámica sobre una repisa, y los bodegones son tan severos y tan quietos como los santos. Zurbarán es el pintor de la austeridad española, y lo arruinó un cambio de moda.
Formación
De un pueblo de Extremadura, entró de aprendiz en Sevilla con un maestro de imaginería policromada, lo que importa, porque sus figuras tienen la frontalidad y la presencia tallada de la escultura policromada. Trabajó sobre todo para órdenes monásticas, que le proporcionaban encargos constantes de series de santos y de frailes, y buena parte de su producción fue a conventos de España y a las colonias americanas. La manera más blanda y cálida de Murillo lo desplazó del gusto sevillano en la década de 1650, y murió en Madrid en relativa pobreza.
Técnica
Fondo oscuro, una sola luz direccional y ninguna atmósfera. Zurbarán aísla la figura contra un casi negro sin apenas escenario y la modela con una luz dura y escultórica que describe la caída del paño con atención obsesiva. Sus blancos son la maravilla técnica: un hábito cartujo está construido en blanco de plomo sobre una capa gris con los pliegues establecidos solo por el valor, y no hay dos blancos iguales en un mismo cuadro. La pintura se aplica bastante espesa y lisa, con menos veladura que en sus contemporáneos italianos, lo que da a las superficies una cualidad mate, seca y táctil que le va bien al asunto.
La paleta
Estrechísima, y la estrechez es el argumento. Blanco de plomo, negro de hueso, tierras, algo de bermellón, y laca y azul ocasionales en el manto de una Virgen cuando la iconografía lo exige. Los bodegones están pintados casi por entero en blanco, ocre, pardo y negro. Como la gama es tan restringida, cualquier color que aparezca —el carmesí de la túnica de un mártir, un puchero vidriado en amarillo— llega con una fuerza desproporcionada, y él usa esa economía a propósito.
Legado
El objeto aislado contra un fondo oscuro, con la luz haciendo todo el trabajo descriptivo, es una idea compositiva que reaparece en Chardin, en los bodegones de Manet y en la pintura y la fotografía del siglo XX. Sus bodegones, escasos en número, están entre las imágenes más reproducidas del arte español. Las series monásticas, dispersas hoy por museos e iglesias, siguen siendo reconstruidas por los investigadores.
Para saber más: Zurbaran: Jacob and His Twelve Sons, Paintings from Auckland Castle — Susan Grace Galassi, Edward Payne, Mark A. RoglanPaleta
Los colores reconstruidos para este artista, con el razonamiento de cada uno.
Habit shadow
Mystical dark
Saint's brocade
Bodegón lemon
Franciscan brown
Pigmentos que usó: Ocre · Tierra de sombra · Blanco de plomo · Negro de humo · Negro de hueso · Oropimente · Amarillo de plomo y estaño